Seguramente has escuchado el himno Sublime Gracia, ¿cierto?
“Ninguna otra canción, espiritual o secular, se acerca en términos de números de grabaciones (más de tres mil en Estados Unidos solamente), frecuencia en interpretaciones (es cantada públicamente al menos diez millones de veces al año), popularidad internacional a través de los seis continentes, o longevidad cultural”.1
Aunque se trata de un himno muy querido, la vida de su autor, John Newton, no es tan conocida, a pesar de ser un hombre que, nos dice John Piper, fue tal vez “el calvinista más feliz en la historia”.2