10 versículos bíblicos para comenzar el 2012.

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A través de estos versículos, Dios me ha hablado y confrontado mucho. Los quiero grabar a fuego en mi mente. Hay muchos más, pero creo que esta selección de 10 está bien para compartirla (Además de que varios versículos están íntimamente relacionados, como podrás ver a continuación). Los comparto, ya que así se me graban más aún. Estos versículos no solo marcarán mi 2012, al igual que el resto de la palabra de Dios, sino que también espero que marquen tu próximo año. Explicaré y hablaré un poco sobre cada versículo, mas sin embargo te invito a que medites en ellos y dejes que sea el Espíritu Santo quien te hable a ti personalmente sobre la palabra de Dios.

1 — 1 Juan 3:18: Queridos hijos, no amemos de palabra ni de labios para afuera, sino con hechos y de verdad.

Que el próximo año nuestro amor sea genuino y sin fingimiento. Es difícil amar a alguien por nuestra propia cuenta. Mejor dejemos que sea Dios quien ame a través de nosotros. Dejemos que Él se refleje. ¡Amemos realmente! Para amar realmente, debemos conocer realmente a Dios (1 Juan 4:8). El otro día, mi pastor en el grupo de alabanza de mi iglesia nos hablaba sobre un fragmento de un libro que leyó (Nota mental: Preguntarle cual era ese libro… Creo que se llama Hambre de Dios o algo así). En ese libro, el autor contaba algunas de sus experiencias con Dios. El autor hace muchos años fue a un congreso cristiano, y sintió una adoración poderosa en ese lugar y la presencia de Dios lo tocó de forma intensa aquel día. En medio de la presencia de Dios, y un montón de personas siendo tocadas por el Espíritu Santo, aquel hombre le hizo a Dios 3 preguntas. Una de ellas era esta: “¿Por qué la adoración y tu presencia es tan fuerte en este lugar”. Dios le respondió esto: “En este lugar hay cientos de personas de varias partes, y mi presencia en este lugar se ha derramado mientras me adoran, porque estas personas no se conocen y por eso no han tenido tiempo para odiarse”.

Para tener una relación vertical con Dios, debemos mantener una relación horizontal con el prójimo. Haciendo eso amamos a Dios y amamos al prójimo. No se puede anhelar la presencia de Dios si no estamos dispuestos a amar. Ambas cosas están íntimamente relacionadas, y por eso debemos dejarle a Dios que sea Él quien ponga amor en nuestros corazones por las demás personas. En eso se resume los mandamientos (Mateo 22:37-39). El cumplimiento de lo que Dios anhela que hagamos, es el amor hacia los demás (Romanos 13:10).

2 — Efesios 1:3: Alabado sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en las regiones celestiales con toda bendición espiritual en Cristo.

Para mí, este ha sido mi versículo en los últimos meses. ¡Ya lo tengo todo! Es cuando olvido que lo tengo todo, cuando llegan mis dudas, mis temores, mi carne quiere pecar, me aparto de Dios, olvido lo que soy, etc. Debemos recordar que lo tenemos todos. Mejor aún, debemos permitirle al Espíritu Santo que nos lo recuerde.

3 — 1 Corintios 10:13: Ustedes no han sufrido ninguna tentación que no sea común al género humano. Pero Dios es fiel, y no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que puedan aguantar. Más bien, cuando llegue la tentación, él les dará también una salida a fin de que puedan resistir.

Quien quiere pecar, es alguien que no conoce realmente el amor de Dios (Sobre esto recomiendo leer 1 Juan 3). La salvación viene por creer en Jesús (Juan 3:16), no por dejar de pecar. Sin embargo, la fe es lo que nos quita las ganas de pecar. Si en Cristo ya estamos limpios, ¿Entonces para qué queremos ensuciarnos? Dios no va a permitir que pases por algo que no puedas soportar, porque eso sería injusto, y eso es contrario a la naturaleza de justicia y amor de Dios. Obviamente, varias veces vamos a fallar. En ese caso, déjate limpiar de nuevo por Dios y continua tu camino en la ruta de la santidad. Sin embargo, es muy diferente pecar debido a caídas, que hacer del pecado una practica (1 Juan 5:18). Cuando practicamos algo, cada día nos volvemos mejores en eso. Mejor practiquemos el amor. Toma en cuenta esto: Ningún pecado es privado o personal. Siempre que peques, ya sea con un pensamiento obsceno, con una mentira, con algo malo que hagas, lo que sea, siempre, lee bien, siempre vas a herir a alguien más (incluso cuando esa persona contra la que pecas no lo sepa). En el pecado hay ausencia de amor por Dios y por el prójimo.

Que en el próximo año nos alejemos del pecado y caminemos en santidad, reconociendo que es Cristo quien nos guarda, y recordando la muerte y resurrección de Él para limpiarnos del pecado y danos vida eterna para amarnos por siempre. Una vez que pecas, el enemigo enfocará todos sus esfuerzos en esto: Hacer que te acostumbres a pecar. ¡Dejemos el pecado atrás! Dejemos los hábitos de la vieja criatura que éramos antes de Cristo. Esa persona ya está muerta porque en Cristo somos santos y hechos de nuevo. Recordemos que toda tentación la podemos superar y que la gracia no es una excusa para pecar. Quien cree que lo es, es una persona que nunca creyó en Cristo y que por eso nunca fue salva realmente, ya que cuando creemos en Dios, en su amor, y en Jesús, ¡Cuanto anhelamos agradar y corresponder a ese amor! Una vez leí que el pecado no se ve como algo amargo y agrio, hasta que Dios abre nuestros ojos y podemos ver a Jesús como algo dulce.

4 — Romanos 8:28: Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito.

Que el próximo año sea un tiempo de descansar completamente en la voluntad de Dios (Mateo 11:28). Dios quiere que soltemos nuestro “yo” y le dejemos las cargas a Él. A veces nos quejamos de que nos va a mal en algo, pero a diferencia de nosotros, Dios puede ver más allá de la esquina y ver como dicha situación por la que estás pasando te servirá a largo plazo. Descansemos en las promesas hermosas que Él ha dicho.

5 — Mateo 4:19: «Vengan, síganme —les dijo Jesús—, y los haré pescadores de hombres.»

Pedro era un pescador de peces y Jesús lo convirtió en pescador de hombres. Yo era un escritor de tonterías y un guitarrista novato más del montón, y ahora escribo aquí y en mi iglesia sirvo en el grupo de alabanza (y eso que aún no soy tan virtuoso como otros tocando la guitarra). ¡Dios todo lo magnifica! Una vez escuché que Dios no va a usar lo que te va a dar: Él va a usar lo que ya te dio. Sin Dios de nada sirves, y buscándole no tienes nada que perder. Con Él, todo en tu vida empieza a encajar. Que el próximo año sea un año de crecimiento personal para la gloria de Dios. De poner más piezas en su lugar. A veces podrás creer que no necesitas a Dios, pero realmente, eres una persona inútil sin Cristo. Lo que hacemos en la tierra crea ecos en la eternidad, sólo si lo hacemos con Cristo a nuestro lado.

6 — Mateo 5:45: Pero yo les digo: Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen.

¿Qué parte de esto todavía no terminamos de entender? Amar a alguien es una decisión, no un sentimiento. Decidamos amar cada día más, tal como Dios nos ama. Que el próximo año sea un tiempo en donde dejemos que Dios sane nuestras heridas, para así poder amar y perdonar a quienes la causaron. Eso hará que esas personas se pregunten “¿Qué tiene fulano que no tenga yo?” y la respuesta a esa pregunta será esta: Cristo en sus vidas. Ama.

7 — 1 Corintios 10:23: “Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica”.

El próximo año puedes hacer lo que se te pegue tu regalada gana. Sin embargo, Cristo te ofrece algo mejor, mucho mejor, que lo que el resto del mundo te ofrece. En Cristo somos santos, y como santos podemos hallar deleite en las cosas divinas de Dios. Eso es lo que nos conviene: Las cosas de Dios. Eso es lo que llena, mientras todas las otras cosas que te ofrece el mundo solo dan llenura a ratos (y nos toca volvernos adictas a ellas, y terminamos practicando el pecado). El próximo año, elige lo que te conviene. Elige buscar agradar a Dios, y prepárate para muchas sorpresas que Él tiene para ti. Déjate sellar por su espíritu santo.

8 — Isaías 45:22: Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay más.

Somos patéticos tomando el control de nuestras vidas. A veces jugamos a creernos a ser Dios. ¿Cuantas veces queremos hacer algo a nuestra manera y no a la manera de Dios? A veces pareciera que camináramos hacia Cristo, pero en vez de tener la vista al frente, hacia su dirección, caminamos con la cabeza inclinada hacia abajo, manteniendo la mirada sobre nuestro propio pecho. Así no vemos el camino y nos desviamos fácilmente. ¡Míralo a Él y deja de mirarte a ti! Pongamos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe (Hebreos 12:2).

La salvación y todas las bendiciones espirituales vienen por creer en Cristo. Para eso, dejemos de mirarnos a nosotros y empecemos a mirarlo a Él, para creer más en Él, para crecer con Él, para caminar en Él, y no desviarnos de la meta que es Él. Ya la tenemos. Simplemente dejemos que Dios nos lleve a ese lugar mientras nos regala deliciosas y exquisitas golosinas espirituales, y nos llena cada día más en todo. Que el próximo año nuestros ojos estén fijos en Él.

9 — Isaías 55:2: ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia? Oídme atentamente, y comed del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura.

A veces tenemos hambre de muchas cosas: Pareja, dinero, amistades, fama, cosas lujosas, etc. Nada de eso está mal (siempre y cuando sepamos administrar esas cosas). Sin embargo, a veces nos esforzamos taaaanto por esas cosas que no son tan transcendentales como el amor y la gracia divina de Dios. Debemos “comerlo” es a Él (Juan 6:35). Ya lo tenemos todo, comamos ese todo. Para eso debemos conocerlo y descubrirlo más y más. Mientras más comamos de Cristo, más hambre y sed tendremos de Él, y más llenura tendremos. Es la paradoja de la sed humana por la santidad y el amor de Dios. Que el próximo año seamos más llenados de su amor y todo lo bueno que hay en Dios y que le demos el lugar que Él merece en nuestras vidas: El primero. Solo Él puede llenar cualquier vacío y carencia en nuestras vidas.

10 — Jeremías 31:3: Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia.

Un amor que no tiene principio y ni final. Cuando Dios abre una puerta a un hombre, la abre también para toda la humanidad. Gracias al hombre que es Jesús, podemos acceder más allá de lo que podemos imaginar. El saber que a pesar de todo lo que hagamos Dios siempre nos amará y estará extendiendo su brazo a nosotros, debe ser un motivo para buscar agradarle más aún a Él y no para despreciar dicho amor incomparable. El próximo año es parte de la eternidad. Durante el 2012, Dios nos seguirá amando con amor eterno. Descansemos en ese amor benigno y perfecto. En ese amor que es mejor que la vida. En ese amor que Dios no puede expresar con palabras que podamos entender.

Que el próximo año busquemos conocerlo más aún, y que lo valoremos cada día más y más. ¡Cristo te ama! ¿No es eso más que suficiente, cuando es más de lo que nunca merecerás porque ante Dios no hay nada en ti que merezca la pena? Sin embargo, Dios te ama porque es su naturaleza hacerlo, y pagó el precio de su hijo en la cruz porque es su naturaleza darlo todo por amor. Tú no vales nada sin Dios, más sin embargo Dios te asigno el máximo valor al hacer por ti lo que nadie hubiese hecho. A mí Juan 3:16 me dice que Dios te ama sin medida. Él te ama por amor a su nombre. Por honra a lo que Él es: Amor. Busca conocer cada día más la naturaleza de ese amor eterno que hace Él sea misericordioso contigo. Dios es amor (1 Juan 4:8) y su palabra describe algunas bellezas de su amor. ¡Lee Corintios 13 y conoce un poco más de ese amor! Sin su amor no eres nada. ¡Qué bueno que ese amor es eterno! Cree en Cristo y deléitate en ese amor, no solo en el 2012, sino también en todos los días de tu vida.

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